Fueron 187 días los que pasaron para que dos equipos de clubes de diferentes países del continente se enfrentaran. El pensamiento estaba en la mente allá por el 15 de septiembre, cuando se jugaron los primeros partidos en la reanudación de la Copa Libertadores. “Esperemos que haya valido la espera”, era la reflexión.

Ese mismo día fue el comienzo de la “nueva normalidad” en el torneo continental. Los protocolos de la vida cotidiana, se aplicaron a la Copa. Barbijos, sanitización, burbujas, distanciamiento, hisopados, testeos todo ese colectivo pandémico entró al campo de juego junto a los 22 protagonistas.

La semana próxima, la Conmebol enfrentará otra prueba, con menos partidos pero más compleja por sus participantes, con las Eliminatorias Sudamericanas.

¿Es compatible la “nueva normalidad” con el fútbol continental? En la primera jornada de las tres fechas que se jugaron ya hubo una respuesta y fue positiva. Dos partidos con remontadas y nueve goles mostraron que el torneo volvió con buenas perspectivas.

Después vino el correctísimo partido que River jugó en Brasil ante San Pablo y que por goles en contra no terminó en triunfo para los de Marcelo Gallardo. Al vencer a Libertad, Boca con su rendimiento -y River, también- dejó establecido que la jerarquía de una camiseta y de individualidades marca la diferencia en el campo de juego. Esos famosos seis meses de pausa competitiva pudieron ser contrarrestados con las fortalezas propias.

Entre los 48 partidos disputados desde la reanudación de la Libertadores hubo algunas goleadas: seis goles de River a Binacional, cinco de Independiente del Valle a Flamengo y otro quinteto de conquistas logró Palmeiras ante Bolívar. Entonces, choque de palmas entre el fútbol y “nueva normalidad”. El regreso sin que la pandemia haya terminado no fue tan dramático como se esperaba. Es más, transcurridas las fechas cuatro, cinco y seis, deportivamente, el saldo fue positivo para Argentina. De los cuatro que tenían chances de llegar a octavos la semana pasada, tres lograron el objetivo. El “Xeneize” lo logró siendo el mejor de su grupo. Racing buscará serlo en la última fecha, en la zona F, en la que comparte la punta. En el grupo de River el cierre será intenso porque debe ganar para quedar primero. Y si queda segundo ¡chan! Podría jugar contra Boca en los octavos, que se definirán por sorteo. Defensa y Justicia dejó escapar una buena oportunidad ante Delfín que obtuvo su primer triunfo. Santos, líder y de visitante, será el último duelo de los dirigidos por Hernán Crespo que están obligados a ganar. Tigre ya no tiene chances.

La acción copera volverá el 20 de octubre. En el medio, estarán las Eliminatorias mundialistas. Una pausa para el envión competitivo, pero necesaria para poder completar un calendario apretado que la pandemia obligó a confeccionar. Ahí también los protocolos se pondrán a prueba, pero con más exigencia todavía. Pese a que la experiencia copera fue buena, la decisión de jugar las eliminatorias sudamericanas representa riesgos significativos, consideró hace pocas horas el sindicato mundial de futbolistas, Fifpro. Y manifestó que los jugadores deberían tener derecho a rechazar una convocatoria sin enfrentar medidas disciplinarias. Todo un tema.